¿Cuanto cuesta “de verdad” la energía nuclear?

¿Cuántas veces hemos oído decir que la energía nuclear es más barata? Esta afirmación no es cierta. La energía nuclear es más rentable para las compañías que la comercializan, pero no más barata. ¿Y por qué es más rentable? Pues porque el grueso de los gastos que conlleva la nuclear se socializan, es decir, los pagamos entre todos.

¿Y cuáles son esos gastos? Primeramente la gestión de los residuos. Mientras la central nuclear se encuentra en funcionamiento, los residuos se almacenan temporalmente en las instalaciones de la propia central, es decir, se hace cargo de ellos la empresa que los genera. Cuando una central ha sido cerrada, lo normal es dejarla en custodia a la compañía por la que ha sido explotada durante durante un cierto período de tiempo para que disminuya su radiación y sea más seguro su desmantelamiento, pero es a partir de ese momento y durante el resto de su vida “contaminante” (que dependiendo del tipo de combustible que se haya utilizado, puede ser entre 2.500 y 25.000 años) que los residuos nucleares son gestionados por ENRESA, empresa pública, es decir, que pagamos todos.

También debemos recordar que, en España, la construcción de las centrales nucleares, propiedad de compañías privadas, se llevó a cabo con dinero público o bien mediante subvenciones, y las inversiones realizadas por estas compañías ya han sido sobradamente amortizadas.

Por otro lado, en 2015 los consumidores hemos terminado de pagar la moratoria nuclear en nuestros recibos de la luz, una compensación a las eléctricas por la suspensión de las obras de siete centrales nucleares en el primer gobierno de Felipe González (las eléctricas se embarcaron en la construcción de más centrales nucleares de lo razonablemente necesario, algo que recuerda a la “burbuja” de ciclos combinados de hoy en día, siempre, claro, con subvenciones y apoyos estatales  y rescatados igualmente si las cosas no van bien).

Así que, cuando nos cuenten que la energía nuclear es la más barata, deberíamos preguntarnos: ¿hemos sumado ya todos sus costes?